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Historia
Los ganadores del Concurso de Anteproyectos para construir el Monumento fueron dos escultores: Alfredo Bigatti y José Fioravanti; y dos arquitectos: Alejandro Bustillo y el rosarino Angel F. Guido. Todos ellos de gran trayectoria unieron ideas y esfuerzo en la concreción de un Monumento que homenajeara a la Bandera Nacional.
ALFREDO BIGATTI / 1898 - 1964
Alfredo Bigatti perpetúa hechos y figuras de nuestra historia patria y valorar su arte equivale a un renovar luchas e ideales por una expresión plástica perdurable. ¿De qué modo?
A comienzos de la década del '20, el artista siente la urgencia en adquirir un riguroso oficio, una técnica propia, una expresión sin trucos engañosos. Emprende el necesario camino de Europa: con suma pasión espiritual visita Italia, alcanza la Hélade y se radica en París, acogiendo la enseñanza de Bourdelle, complementada con su visión de la obra de Rodin, Maillol y Despiau, su admiración por los clásicos, su acercamiento a la escultura etrusca, su interés por el cubismo bajo el impulso de la viviente modernidad.
La escultura de Bigatti tiene un profundo arraigo en la vida del país.
Sus monumentos a Mitre, a Roca, a la Bandera (en colaboración) y sus proyectos y bocetos para Alberdi y Roosevelt aducen un arte severo en el proceso que asciende de la alegoría al símbolo, en masas que se fusionan con los volúmenes en el espacio y remarcan los planos.
Sus formas y sus símbolos son encarnaciones de ideas en acción, proyecciones existenciales en el ámbito de la comunidad nacional. Pero no sólo emerge el monumentalista.
Las formas del pasado y el presente innovador, en su hora, reviven en él por conducto de una belleza formal que respira la calidad luminosa de las altas creaciones estéticas mediterráneas y se funda en una armónica razón geométrica de dominante ritmo arquitectónico.
En años postreros, dotará a sus organismos plásticos de una libertad más viva a través de la estructura dinámica y la síntesis en el modelado que enriquecen su lenguaje, de la abstracción a la expresión dramática y viceversa, sin perder el hilo conductor de su sentimiento; concreción de formas en el plano bidimensional (Cocina Criolla), de ritmos espaciales (Tridium), o con la densidad constructiva que esencializa la materia en sus relieves.
El concepto de la forma resalta en Bigatti el significante contenido. Cierra una etapa en nuestra escultura y, a la par, en sus últimas composiciones, dibujos, monocopias y cerámicas le asiste una apertura hacia nuevas imágenes que alumbran su obra.
Romualdo Brughetti
En Catálogo Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires
Exposición “Bigatti” 20/8 al 12/9 de 1985
JOSE FIORAVANTI / 1896-1977
En la obra de José Fioravanti se pueden establecer dos momentos perfectamente diferenciados. Hay una etapa inicial en que se expresa a través del modelado en arcilla. Su primera producción aprehende en la vibración del modelado la peculiaridad psíquica individual. Hay una vocación por el retrato que se detiene en el rasgo expresivo, dentro de una economía de recursos que ya muestra su dominio plástico. Estas primeras obras están concebidas para ser contempladas en ambientes interiores. Esto explica el sabio tratamiento de las superficies vibradas en sutiles efectos de claroscuro en los que se resuelven las masas. Su vocación por la figura humana, ya presente en la primera época, se manifiesta entonces en cierta estilización romántica de las formas, que se cargan de patetismo sutil cuando se condensan en símbolos. Pero una gran elegancia, esencial a todo maestro, le impide caer en un particularismo sentimental.
Nobles cabezas de una admirable galería de retratos marcan la producción escultórica de Fioravanti hasta alrededor de 1925 momento en que cambia su técnica. Inicia entonces el arduo camino de los grandes clásicos: la talla directa.
A partir de ese momento, su creación se gestará en piedra. La labor escultórica resultará de la lucha con el bloque. El paso de una a otra modalidad de trabajo resulta de una lógica interna en el hacer del escultor. Este va intuyendo la forma monumental, la masa originaria y primordial que surge del bloque, la integración en totalidad de arquitectura, escultura y paisaje. Va llegando a la sabia comprensión de la obra monumental como modificadora del espacio urbano e integrante de ese tejido.
El escultor madura en el dominio de la piedra. En sus obras muestra el resultado de su comprensión de la estatuaria monumental en el paisaje.
“Del milagro griego ha aprendido la gracia serena y equilibrada; del arte funerario egipcio el sentido de la monumentalidad y la minucia de lo descriptivo; de la estatuaria gótica un hieratismo severo, alado y religioso, de los modernos un sentido arquitectural y cierto arcaísmo indefinido.” (Félix M. Pelayo -1944- “José Fioravanti”, Buenos Aires, Peuser)
Piedra y luz son los dos elementos que conforman la estatuaria de Fioravanti. Sus figuras poderosas no terminan de “ser” mientras no son iluminadas por el sol.
La característica saliente de este escultor es una comprensión exquisita y sabia del papel que juega la luz en la escultura monumental. Las líneas toman significación y los modelados, relieve.
Otras veces, sus bajorrelieves, que solo presentan el trazo de un dibujo al modo egipcio, muestran hasta qué punto conocía profundamente las posibilidades del material que trabajaba. Y cómo jugaban éstas ante la luz derramada y violenta tal como la conociera en Grecia y Egipto.
“Y uno puede preguntarse si el señor Fioravanti no fue el primero que de pronto, dio a la escultura argentina su lugar en la historia del arte de este siglo” (André Dezarrois, Exposition de sculptures monumentales de José Fioravanti, París, Jeu de Paume, 1934)
Guiomar de Urgell
En Pintores Argentinos del Siglo XXI, Fascículo Nº69, CEAL, 1981
ALEJANDRO BUSTILLO / 1889 - 1982
Cursa sus estudios secundarios en el Colegio Industrial “Otto Krause” de Buenos Aires. Ingresa en la Escuela de Arquitectura de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires, aunque su inicio en las artes es a través de la pintura.
En 1912 gana el Primer Premio del Salón Nacional de Pintura del Museo de Bellas Artes con su autorretrato.
Al recibir su título de Arquitecto, realiza sus primeras experiencias trabajando durante cinco años en el campo, en construcciones auxiliares de estancias, galpones, cocheras, etc. Siendo aún muy joven, proyecta la construcción de una casa de campo en la Estación Pilar de Buenos Aires y la Estancia “La Primavera”, para su familia.
Viaja a París invitado por Carlos Tornquist, realizando allí el anteproyecto de su casa, que luego construirá en Palermo Chico. Al retornar al país, realiza el proyecto del Banco Tornquist, su primera obra de gran envergadura.
Este será el inicio de otros tantos proyectos sumamente importantes, como la sede del Museo Nacional de Bellas Artes, el Hotel Llao-Llao, la residencia del Gobernador de Misiones y el cercado de las Ruinas de San Ignacio, finaliza el edificio del Hotel Provincial y el resto de las Obras de Urbanización de la Playa Bristol de Mar del Plata. Proyecta el edificio del Banco Nación de Buenos Aires, como así también las sedes del Jockey Club de la ciudad de La Plata y la casa particular de Victoria Ocampo.
Como Arquitecto de la crisis del Liberalismo representó a una clase social hegemónica, con amplio poder en la Argentina y de ese modo él mismo tuvo amplio poder, que lo autorizó a fabricar una Arquitectura Oficial, seleccionando los elementos de la arquitectura clásica que respondían a esa demanda: la de expresar ese poder. Combinó y desarrolló los elementos de los órdenes clásicos para producir una arquitectura clásica transformada (neoclasicismo), basada en el modelo griego que tanto admiraba.
ANGEL GUIDO / 1896 - 1960
Angel Francisco Guido nació en Rosario, el 29 de septiembre de 1896. Cursó sus estudios superiores en la Universidad de Córdoba, donde en 1920 recibe el título de Ingeniero Civil y en 1921 el de Arquitecto.
Surgido en nuestro medio y reconocido a nivel internacional, proyectó en sus ideas toda su experiencia y ciencia, sus cualidades artísticas y el amor por su pueblo y su ciudad.
A partir de “La Restauración Nacionalista” obra de Ricardo Rojas, Ángel Guido fundamenta su pensamiento: el rescate de los valores culturales propios, de los valores americanos que son la conjunción de “lo latino” y “lo nativo”. Para Ángel Guido lo clásico europeo y lo clásico americano constituyen el “ser americano”.
Así en busca del “alma nacional”, el arquitecto rosarino, retoma la temática neo-colonial para valorar un pasado largamente descuidado.
Su obra deja traslucir un pensamiento: desarrollo al servicio del Hombre, en contraposición a la teoría positivista que propone el progreso por el progreso mismo.
Con profunda fe en el destino glorioso de América, resalta sus valores filosóficos, telúricos y éticos.
Toda su trayectoria estuvo imbuida de un gran apasionamiento por las cuestiones urbanísticas, las que encaró con espíritu científico y capacidad artística.
Amante de la formación de “técnicos-hombre” o “técnicos-cultos”, como Rector de la Universidad Nacional del Litoral trató que ésta cumpliera una doble función: social y docente. Sostuvo que el hombre debe saber qué es, de dónde viene y a dónde va, qué sitio ocupa en el proceso de la cultura.
Sus trabajos como arquitecto
Una de sus primeras obras importantes como arquitecto fue la construcción de la nueva sede de la Societá Unione e Benevolenza de la localidad de Las Rosas, Pv. de Santa Fe, y que incluía la sala del “Cine-Teatro”.
A propuesta del señor Francisco Meroni, el Ing.-Arq. Ángel Guido fue contratado el 31 de marzo de 1924 para la realización integral del nuevo edificio social. Poco después Guido presentó un boceto provisorio del proyecto. El mismo fue aceptado por la Comisión Directiva de la institución.
En Rosario, Guido desplegó una importante actividad profesional construyendo gran cantidad de casas, en las que dejó su inconfundible estilo neo-colonial. Las principales son: Montevideo 2112, Colón 1354, Colón 1345, Corrientes y San Luis (Año 1925), Corrientes 1672 - 76 (Año 1925), Ocampo 2819 (Año 1957).
Ricardo Rojas fue para Guido un referente muy importante y quien marcó su ideología. Por ello realizar su casa, representó para él un desafío, como él mismo dijera “un problema intelectual”. Ángel Guido escribió un ensayo donde explica los fundamentos del estilo elegido, y allí podemos encontrar las ideas por él vertidas.
Esta búsqueda abarca distintos aspectos de su profesión: constructor, urbanista, escultor, pintor, poeta, ensayista, escenógrafo.
Es en su apreciación de los hechos históricos, su dignificación y jerarquización, donde deja aflorar con toda magnificencia ese espíritu de grandeza “Latindia”.
La monumentalización de recintos y lugares históricos es para Guido, la representación de la historia a escala de sus valores filosóficos, no humanos. Testimonio de ese pensamiento son sus proyectos de: Monumentalización de la Casa de Tucumán; Monumento conmemorativo al Combate de San Lorenzo; Monumento a Colón en Santo Domingo, y el Monumento Nacional a la Bandera, su gran obra, que viera concretada en 1957, poco antes de su muerte ocurrida en 1960.
Sus trabajos como escenógrafo
Multifacético, creativo, nos sorprende su trabajo de diseño para las escenografías de dos obras de Ricardo Rojas que fueron llevadas al Teatro, se trata de Ollantay (1939) y La Salamanca (1943). En esta última también fue el diseñador del vestuario.
Artista Plástico
Sus viajes a Perú y Bolivia marcaron a Guido profundamente y sus trabajos como grabador nos muestra su inconfundible estilo “amerindio”. Tomando como motivo paisajes y arquitectura arequipeña estos grabados son un reflejo de sus ideas, de su gusto por el estilo colonial que tomara como base para la realización de sus obras arquitectónicas.
Arquitecto Institucional
Varias instituciones de Rosario solicitaron a Guido la realización de sus edificios.
El Club Gimnasia y Esgrima, su ampliación en la sede de calle Buenos Aires 948. Este edificio resuelve, por un lado una modernización de los servicios complementarios entre actividades primarias identificándose con leyes propias y por el otro, la idea de totalidad con una actitud de no respeto por lo existente, conformando una nueva imagen institucional jerarquizada. La combinación de estratos horizontales con tensiones verticales y el apoyo de una reinterpretada iconografía se encuentran equilibrados en un eje coincidente con la circulación troncal, estructurante de este conjunto de múltiples relaciones e identidad propio. El proyecto fue ejecutado en 1927.
El Palacio de Correos: después que en 1914 la Jefatura Política de la ciudad y, sede de los Bomberos Voluntarios se trasladaron del amplio local que se hallaba en la esquina sur-oeste de las calles Buenos Aires y Córdoba, el sitio fue por un tiempo el edificio del Regimiento 11 de Infantería, de guarnición de Rosario. Posteriormente este cuerpo militar pasó a ocupar los cuarteles que se construyeron en el Barrio Dr. Roque Sáenz Peña, y aprovechándose la desocupación del edificio se lo destinó a servir de asiento para el nuevo Palacio de Correos. Los planos fueron encomendados al arquitecto Ángel Guido, y luego que los aprobó la Dirección General de Arquitectura de la Nación, se autorizó la licitación por parte del Ministerio de Obras Públicas, el expediente pasó al Ministerio de Hacienda donde estuvo detenido durante un año. En 1929, el Poder Ejecutivo decretó la fecha para el comienzo de las obras, que costaría $ 1.000.000.
Este proyecto fue objeto de dos modificaciones; en 1929 al disponerse la construcción se le eliminaron las figuras alegóricas, en 1935 se desarmó totalmente la estructura de hierro de la torre, operación que demandó un gasto superior al necesario para darle término. Quedó cercenado así el monumental edificio y se desmejoró una obra arquitectónica de notable concepción. Guido se retiró de la obra que se inauguró el 24 de noviembre de 1938, tal como hoy la conocemos.
El Museo Histórico Provincial de Rosario “Dr. Julio Marc”: En 1939 se inaugura el Museo cuyo primer director fue el Dr. Julio Marc, destacado coleccionista y estudioso de la historia; gracias a sus incansables búsquedas y gestiones el Museo contó con colecciones magníficas, formadas a través de compras o donaciones.
Guido Urbanista
Plan Regulador de Rosario, año 1935.
Entre lo más destacado puede mencionarse la construcción de una red subterránea, complemento del sistema de transformación ferroviaria, fue proyectada para satisfacer las necesidades de la ciudad en un plazo de 30 años.
Ferrocarril y subterráneo constituyen el plan integral de comunicaciones rápidas y descongestión de las zonas céntricas, solución de los problemas que origina el tránsito cada día más intenso. De haberse concretado su ejecución hubiera sido un alivio para la población y un impulso al progreso en todos los órdenes, dado que el fenómeno de la circulación es la vida en todos los organismos.
Anteproyectos que no se concretaron
Monumento a Colón en Santo Domingo, año 1930
Monumentalización de la Casa de Tucumán, año 1938
Monumento al Combate de San Lorenzo, año 1950
Guido y la Universidad
Proyecta la Ciudad Universitaria de Rosario, año 1950
Fue Rector de la Universidad, asumió el 8 de agosto de 1954.