Monumento a la Bandera


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Pasaje Juramento

Recorrido


Este paso que comunica la Plaza 25 de Mayo con el
Propileo Triunfal de la Patria, es un proyecto que nació a finales del siglo XIX. Incluso el Arq. Angel Guido lo proyecto en un boceto donde plasmara una visión de conjunto del Monumento y Parque circundante. Ese sueño se hizo realidad cuando la Municipalidad, en 1996, convoca a un Concurso de Anteproyectos para el completamiento definitivo del Conjunto Cívico Monumental que incluía la construcción del Pasaje y la reubicación de las esculturas en mármol de Carrara de Lola Mora -aquellas que formaban parte de su proyecto de Monumento para el que fuera contratada a comienzos del Siglo XX-.

El Concurso Nacional de Anteproyectos, tuvo como jurados a los Arq. Miguel Petrelli, Arq. Carlos Malamud, Arq. Ademar Cerfoglio, Arq. Daniel Vidal, Ing. Carlos Mastrogiuseppe y la Prof. Arminda Ulloa.

Las esculturas que Lola Mora realizara en mármol de Carrara, en su taller en Roma, cuando ejecutaba su proyecto de Monumento a la Bandera, fueron enviadas y tras una serie de inconvenientes quedaron en la Plaza Belgrano -en la década de 1920- por varios años. Luego fueron quitadas de allí y comenzaron un largo peregrinaje por diferentes sitios de la ciudad. Por años se las pudo apreciar sobre calle Córdoba casi esquina Cafferata, detrás del complejo “Patio de la Madera” (zona de la Estación de Ómnibus “Mariano Moreno” de Rosario).

El 7 de Octubre de 1997, quedó oficialmente inaugurada la primera etapa del Proyecto para la realización del Pasaje Juramento y fueron colocadas las esculturas de Lola Mora y el 27 de Febrero de 1999 quedó inaugurada la segunda etapa del Proyecto que vincula la Plaza 25 de Mayo con el Monumento Nacional a la Bandera.


Memoria descriptiva del proyecto ganador realizado por los arquitectos
Alejandro Beltramone, Marcelo Ponzellini y Mariano Costa.



“El completamiento definitivo del Conjunto Cívico Monumental, como parte integrante del Parque Nacional a la Bandera determinó que a partir de tal propósito, solo el proyecto habría de guardar los sentimientos que el lugar iniciara, un sitio de alto valor histórico- institucional. La percepción dinámica, la forma que le uso público da a los espacios y un fuerte sentido del emplazamiento como lugar metropolitano, se han obtenido con medios de neutralidad arquitectónica y contención expresiva, dando expresamente al diseño de los elementos un valor mínimo, anecdótico. La escala espacial que se pretendió en el proyecto posibilita las operaciones de diseño menor. Tomamos como dato la arquitectura heredada del sitio: el edificio de la Catedral, el palacio Municipal, la Plaza 25 de Mayo; y moldeando la topografía irregular del terreno pusimos en valor las relaciones preexistentes de dichos elementos con el Monumento a la Bandera, el río Paraná, el horizonte. Así el camino- puente, metáfora perfecta de la conexión sustituye aquí la plaza, espacio de representación social, abriéndose paso entre los edificios duros, solistas; posibilitando que dicho contexto quede atrapado en su recorrido.
El acto de cruzar, de saltar hacia el atrio proyectado en el frente oeste del propileo se acentúa por la presencia del espejo de agua que contiene el grupo escultórico. El agua cae por los escalones absorbiendo el desnivel del terreno, refleja las esculturas y el muro urbano, pone en movimiento lo inanimado, hace que los elementos se sitúen enfrente, detrás, encima, debajo. Sin el propósito de reeditar otro monumento con el carácter del diseñado por su autora, la artista plástica Lola Mora, el grupo escultórico se presenta como una extensión del Monumento a la Bandera en un marco especial acorde al valor patrimonial de sus trabajos. El asumir el proyecto con la voluntad de construir un marco sensible pero con un protagonismo mesurado, nos determinó la decisión de incluir la nueva sede pastoral y parroquial completando el nivel del basamento del conjunto edilicio significativo, y a su vez vincularlo transversalmente con las calles Santa Fe y Córdoba.
La materialización de la propuesta asume una estricta tradición monumental: una fuerte presencia matérica, tectónica, mediante el uso del hormigón martelinado por los muros y el puente; y el pórfido y el mármol para los pisos, consecuente con la tradición de permanencia. En síntesis, una posible representación del hecho de conectar, paradigma de nuestra civilización, es la intención fundamental de este trabajo, al margen de los logros formales es el signo de una redefinición de un espacio público que ha estallado.”



El Pasaje Juramento, por la noche, puede ser apreciado en toda su magnitud ya que un moderno sistema lumínico le da un realce especial.
El espejo de agua donde se ubican las esculturas de Lola Mora como así también todo el espacio arquitectónico
circundante se han transformado en un sitio de paseo obligado tanto para los rosarinos como para los visitantes a la ciudad.

La Libertad - 3.53m de alto, 2.50m de ancho, 1.62m de prof., y 7.3tn de pesoLa Victoria o La Fama - 2.97m de alto, 1.42m de ancho, 1.13m de prof., y 3.0tn de pesoBelgrano y la Bandera - 2.97m de alto, 1.72m de ancho, 0.99m de prof., y 8.3tn de peso
Fray Gorriti bendiciendo la Bandera - 3.00m de alto, 1.93m de ancho, 0.88m de prof., y 8.0tn de pesoMujeres y Niño - 2.44m de alto, 1.71m de ancho, 1.06m de prof., y 4.4tn de pesoMadre y el Niño - 2.49m de alto, 1.44m de ancho, 1.57m de prof., y 4.2tn de pesoLos Gauchos - 2.35m de alto, 2.26 de ancho, 1.23m de prof., y 8.2tn de peso
El Soldado y el Clarín - 2.40m de alto, 1.30m de largo, 1.40m de prof., y 4.5tn de pesoEl Soldado y el Fusil o Centinela - 2.45m de alto, 1.60m de ancho, 0.80m de prof., y 4.5tn de pesoEl Vigía - 2.43m de alto, 1.29m de ancho, 1.05m de prof., y 4.5tn de peso

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